Substack también es Suiza
Estoy en Suiza y, como era de esperar, todo funciona.
Incluso el caos tiene manual de usuario.
Hay putas en la calle, sí. Bien paradas, bien iluminadas, con tarifas claras. Hay drogas en Ginebra, también. Blancas, medidas, limpias. El vicio como trámite administrativo. Nada se desborda. Nada se cae. Nada arde.
Anoche conocí a una puta. Le dije que vivía de escribir en Substack.
Se rió.
Me preguntó cuánto.
Le dije.
Se rió más fuerte.
Llamó a su pimp, que era latino, claro. Los latinos siempre aparecen cuando hay que traducir el absurdo. Le explicó que yo “escribía en internet”. Que tenía “suscriptores”. Que me ganaba los porotos así.
Se rieron los dos.
Y me fiaron.
No por confianza. Por diversión.
El caos todavía provoca ternura cuando aparece bien vestido.
Mientras tanto, Substack.
Este monasterio digital donde todos creemos estar escribiendo contra el sistema mientras cobramos en dólares y discutimos métricas. La rebeldía con newsletter. La herejía con botón de pago. La marginalidad con facturación mensual.
Substack es Suiza con hoodie.
Ordenado. Higiénico. Predecible.
Incluso cuando se hace el sucio.
Yo extraño Montevideo.
Extraño Ciudad Vieja cuando no pasa nada y todo puede pasar. Extraño la adrenalina barata de lo prohibido sin algoritmo. Extraño la melancolía de Obetti, esa tristeza que no busca engagement ni cierre inspirador.
El Lago Lemán es perfecto.
Demasiado perfecto.
Como un post bien editado que no dice nada pero nadie se anima a criticar.
A veces pienso: ¿qué salió tan mal para que yo terminara acá?
O peor: ¿qué salió tan bien?
Escribo desde el orden, pero pienso en el desorden.
Cobro en una plataforma pulcra, pero me fían putas por lástima estética.
Publico en Substack, pero no creo en esto. O no del todo. O solo los días pares.
Todo funciona.
Yo no.
Y tal vez de eso se trate escribir.
De no encajar ni cuando te dan el espacio, el template y el botón de “publicar”.
Fin.
O lo que Substack deje.

Que buena redacción
La relación de Julián con Suiza es una "impostura" que no comprendo del todo 😉🌹.